La diferencia está en el punto de partida.
Aquí no se comienza por la ropa, sino por la forma en que decides, te percibes y te posicionas.
Mi formación en psicología de la imagen y coaching de imagen, junto con el trabajo en mentalidad y abundancia, permite que las elecciones visuales no sean impostadas ni circunstanciales, sino integradas a tu modo natural de comunicar y liderar.
Por eso la imagen no se siente actuada ni rígida, y es fácil de sostener en el tiempo.